Descripción
La comisaria de la exposición, María Dolores Durán, ha explicado el contexto en el que enmarca la obra de Rueda, el indaliano. Este movimiento supuso una oportunidad de oro para un grupo de jóvenes pintores en unos años terribles de la postguerra debido a una necesidad del régimen franquista de mostrar la existencia de una “vanguardia” pictórica, desde dentro de la oficialidad. Jesús de Perceval fue capaz de organizar a partir de una simple tertulia provinciana todo un “movimiento pictórico” basado en una estética mediterránea clásica que triunfó en la España de final de los años 40. Perceval transfiguró a unos jóvenes de la Escuela de Artes y Oficios en unos discípulos, creando una escuela que durante una década se mantuvo viva y que posteriormente fue mantenida artificialmente por el propio Perceval hasta su fallecimiento en 1985.
Aunque hubo otros pintores, se consideran genuinamente indalianos a Perceval, Alcaraz, Cantón Checa, Cañadas, Capuleto, López Díaz y Rueda. De este grupo, Miguel Rueda sigue su propia trayectoria dedicado casi en exclusividad a su carrera docente, lo que provocó un alejamiento de las exposiciones indalianas, plasmado en una escasa presencia historiográfica y bibliográfica más allá de su propia inclusión en los principales acontecimientos indalianos.
Con esta exposición, los almerienses podrán conocer al indaliano más desconocido, al Miguel Rueda que vivió su propia vida excluyéndose voluntariamente del devenir diario de los indalianos y de su tótem, Perceval, dedicándose a su labor como docente.






